Hoy tuve una conversación whatsappera sobre la importancia de hacer a profundidad nuestros procesos personales para no llevarnos "entre las patas" a otras personas. Con un poco de reflexión pude reconocer que en medio de mis pataleos, de mis medios procesos, es verdad, me he llevado gente a donde no hubiera querido. Pero también puedo reconocer que en otras ocasiones caminar con mi trigo y cizaña "a medios chiles" me permitió sentir profundamente mi humanidad y conocer maravillosas compañeras de camino. Después de estar pensando mientras planchaba la ropa, he logrado identificar una cuestión que me parece importante... creo que procesos a medias, tenemos todas/os, pero el daño puede venir de aferrarme a mis explicaciones y justificaciones para defender "que tengo la razón", que "yo estoy bien" o más peligrosamente "que delante de Dios yo he visto que...". Me parece que en esas ocasiones he hecho más mal que bien y he "postergado" en base a múltiples teorías lo que era necesario hacer.
Es verdad que siempre estamos creciendo, que nunca acabamos de vivir en proceso, pero también es verdad que hay momentos en los que tenemos que enfrentarnos con nuestra realidad porque ya no nos queda de otra, que hay que tomarnos con cariño muy en serio para darnos un nuevo abrazo incondicional, y bienvenido sea.