viernes, 11 de octubre de 2013

El mentalista


Una de las cosas por las que me gusta la serie es que el protagonista tiene un extraño orgullo-humilde que me pone de buen humor. Su cínico reconocimiento de que en el pasado cometió muchos errores de manera que sin reparo alguno deja que su "personalidad construida" se venga abajo, me da  sensación de libertad.
No es fácil comenzar de nuevo y conforme cumples años lo es menos, porque hay cosas que ya no puedes elegir, aventuras que ya no puedes correr.
Tratas de mirar atrás y encajar todo, de que todo tenga un sentido y eso es bueno sin duda, aunque no se si es siempre posible.
 Vuelves a construir una y otra vez, pero eso sí... cada vez sabes con más certeza que eso puede caer, que nuestras identidades son frágiles y nuestras conexiones nos mantienen.

Regreso... hoy

Después de más de un año de no estar por aquí escribo porque me lo debo a mi misma... porque a veces cuando todo está progresando necesito no perder el hilo de esta historia. Tantas veces me he reinventado que a ratos me gusta admirar los caminos para que no se pierdan del todo.
Hay cosas que no hace falta nombrarlas, las personas que están en todo momento, abrazando y soltando todo lo que voy siendo. Pero hay otras cosas que van y vienen que se asoman de entre los recuerdos para iluminar mi presente... esta semana he recordado mucho el primer cambio de casa que recuerdo (antes hubo otros), cómo me prepararon para hacerlo, me explicaron, me ayudaron a despedirme, a pensar que algún día podría volver a ese lugar al que nunca he regresado pero que siempre está ahí para hablarme de mi, del mundo, de mi primera forma de mirar la vida. Ahí todo cuadra con mi presente, ahí se gestaba ya la forma de amar la vida, los deseos de ser persona. Ahí supe que hay gente que desde que nace tiene que luchar demasiado, ahí miré llorar a quien quiero por primera vez, escuché palabras prohibidas que en el futuro serían mías. Ahí bailé en un escenario por primera vez, hice mi primer papel de teatro, canté con un mariachi, aprendí a leer, aprendí la amistad y probé la admiración. Ahí regreso de vez en cuando para entender a una niña que cambia de vida, que sufre por ello pero que mira adelante confiada, llena de cariño... segura.

martes, 24 de julio de 2012

restos...

Cuando parece que el discurso de los recortes no nos deja otra opción que agarrar bien lo nuestro para no perder más, me encuentro el mismo día con dos personas dispuestas a darse. Y digo darse, porque tal vez ser y tener no están tan desligados. Un hombre que me dice que es consciente de que pronto comenzará a tener problemas de salud, que está comenzando a sentirse mal porque asume que ha llevado una vida poco saludable y que se entrega a su hijo a cada segundo, o una mujer podría pensar en una nueva vida sin compromisos que decide dar todo lo que tiene, incluso cuando esto significa una incertidumbre total para su futuro económico.  Además del rencuentro con una amiga del alma, gratuito, inesperado y tan deseado por mi corazón... son restos de esperanza que me hacer seguir creyendo en el ser humano, en el amor y en la generosidad de la vida. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Pentecostés

Na... que el último día en que Jesús va a ver a sus amigos y amigas en la intimidad, están encerrados y con miedo, ese último día... prepara bien lo que quiere decirles, quiere que les quede claro. Los visita. 
Pasado el espasmo de la alegría, cuando intentan recordar lo sucedido y rescatar lo esencial de ese encuentro...apenas pueden explicarlo.
Paz, mucha paz... paz... mucha paz. Les envío a lo mismo que yo vine: perdonen a quien sienta que necesita perdón, no dejen atado a nadie, desaten, liberen, no retengan, por donde pasen perdonen, si no lo hacen, puede ser que alguien se quede sin paz... Asegúrense que nadie se quede sin experimentar que no existen pecados que no estén ya perdonados. Tomen el Espíritu de D**s  que siempre perdona y desparrámenlo por todas partes, como una suave brisa, que refresca, que recrea. 
Las huellas quedan, no se olvida, pero el perdón nos hace mirarlas de otra manera... de una tan nueva, que parece que justo son ellas las que nos dan identidad.  Nos recuerdan cómo nos levantamos desde el fondo de nuestras caídas, nos reinventamos y nos decimos, nos narramos de nuevo una vez más. Por eso sabemos que no hay personas que no tengan remedio, sabemos que todos/as estamos hechos de esa pasta resiliente, resucitante (ciclo B. San Juan 20, 19 - 23)


miércoles, 28 de marzo de 2012

No es

Estar lejos de donde he vivido tanto tiempo supone entre otras cosas que el corazón me haga trampas extrañas... aún hay días en los que salgo a la calle y al mirar a alguien, siento que le conozco, desde hace mucho, claro. Sólo es un instante...  entonces viene el "no puede ser" y en realidad no es. No es nadie con quien comparta aquella historia, no es un/a exalumno/a, no es una vieja amiga/a, no es su rostro, no son sus ojos, no viene una sonrisa, ni llega el abrazo, ni el café, ni las bromas. 

martes, 31 de enero de 2012

De todo un poco

Estoy en la jefatura de tráfico de LPGC, me encuentro con unos carteles en los que dice que un guardia civil de tráfico en la práctica es mecánico, psicólogo, médico, etc. me recuerda a los profes diciendo lo mismo... Creo que está intuición es más humana que las especializaciones, que quizás son sólo fragmentaciones artificiales. Veo cada día al chofer de la guagua escuchando intimidades, lo mismo que al que atiende el bar. También escucho madres desesperadas porque la cita en salud mental para sus hijos es dentro de cuatro meses... Ironías de pertenecer a este sistema. Es verdad que prefiero que me opere un especialista, pero... ¿Podemos seguir la misma lógica en todo??

viernes, 16 de septiembre de 2011

Entre las patas

Hoy tuve una conversación whatsappera sobre la importancia de hacer a profundidad nuestros procesos personales para no llevarnos "entre las patas" a otras personas. Con un poco de reflexión pude reconocer que en medio de mis pataleos, de mis medios procesos, es verdad, me he llevado gente a donde no hubiera querido. Pero también puedo reconocer que en otras ocasiones caminar con mi trigo y cizaña "a medios chiles" me permitió sentir profundamente mi humanidad y conocer maravillosas compañeras de camino. Después de estar pensando mientras planchaba la ropa, he logrado identificar una cuestión que me parece importante... creo que procesos a medias, tenemos todas/os, pero el daño puede venir de aferrarme  a mis explicaciones y justificaciones para defender "que tengo la razón", que "yo estoy bien" o más peligrosamente "que delante de Dios yo he visto que...". Me parece que en esas ocasiones he hecho más mal que bien y he "postergado" en base a múltiples teorías lo que era necesario hacer.
Es verdad que siempre estamos creciendo, que nunca acabamos de vivir en proceso, pero también es verdad que hay momentos en los que tenemos que enfrentarnos con nuestra realidad porque ya no nos queda de otra, que hay que tomarnos con cariño muy en serio para darnos un nuevo abrazo incondicional, y bienvenido sea.