viernes, 16 de septiembre de 2011

Entre las patas

Hoy tuve una conversación whatsappera sobre la importancia de hacer a profundidad nuestros procesos personales para no llevarnos "entre las patas" a otras personas. Con un poco de reflexión pude reconocer que en medio de mis pataleos, de mis medios procesos, es verdad, me he llevado gente a donde no hubiera querido. Pero también puedo reconocer que en otras ocasiones caminar con mi trigo y cizaña "a medios chiles" me permitió sentir profundamente mi humanidad y conocer maravillosas compañeras de camino. Después de estar pensando mientras planchaba la ropa, he logrado identificar una cuestión que me parece importante... creo que procesos a medias, tenemos todas/os, pero el daño puede venir de aferrarme  a mis explicaciones y justificaciones para defender "que tengo la razón", que "yo estoy bien" o más peligrosamente "que delante de Dios yo he visto que...". Me parece que en esas ocasiones he hecho más mal que bien y he "postergado" en base a múltiples teorías lo que era necesario hacer.
Es verdad que siempre estamos creciendo, que nunca acabamos de vivir en proceso, pero también es verdad que hay momentos en los que tenemos que enfrentarnos con nuestra realidad porque ya no nos queda de otra, que hay que tomarnos con cariño muy en serio para darnos un nuevo abrazo incondicional, y bienvenido sea.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ayyy qué fuerte... no sé si reír o llorar.

kiti dijo...

Tomarnos muy en serio, darnos un autoachuchón nuevo e incondicional: estas palabras están llenas de VIDA... Entre el trigo y la cizaña crecemos, respiramos el instante, nos relacionamos con nosotras mismas, con la Divinidad, con las personas que nos rodean... Trigo y cizaña no es un paisaje ajeno a la humanidad, no creo que sea tan sólo un paisaje moralista o únicamente perteneciente al ámbito de lo religioso; creo que trigo y cizaña tiene que ver con la totalidad de lo que somos sin vivir en la ingenuidad de dejar pasar cada tiempo o de vivir el que se nos regala cada día a medias, deseando futuribles que no llegan para ser feliz o amargándonos la vida con un pasado lleno de piedras pesadas... Trigo y cizaña es el pan nuestro de cada día, la preciosa oportunidad de ser "lo que somos en verdad" sin tapujos, sin escondites, sin miedos ya, con la confianza del Amor que la Vida de cada instante ya derrama.

Anónimo dijo...

Hace poco me senti invitada a participar en un comentario sobre este tema, pero no lo hice. Hoy por hoy puedo darme cuenta de mis procesos a medias, unos hondamente reconocidos otros no tanto, pero tambien me doy cuenta del saberme parte de esas patadas que di por salir a flote de las patadas que me daba a mi misma.
Un tiempo duro es este de darnos cuenta, pero tambien un tiempo sabio, donde me doy cuenta cuando me llevaron entre las pata sy otras donde yo me lleve gente... esto de asumir es darme cuenta para no olvidar, y no es un no olvidar dolido, es un no ilvidar con quietud para que no se repita el mismo daño... sin embargo aunque doloroso, tambien gratificante el caer en la cuenta que sin duda lo aprendido es mas que lo que se quedo sin aprenderese, como dicen por ahi, la lucho es personal, somos todo en una sola unificacion persona, soy hoy por hoy un poco de tod y nada polvo que se va pero tambien barro que se forma en algo, justo despues de ir entre las patas... es un buen escrito que me dio luz... gracias...

Mónica Robledo dijo...

Me ayuda la imagen de las patadas... para salir, para salvar no se qué tantas cosas....
Esa justo es mi inquietud... no hacer el mismo daño, a veces es difícil darnos cuenta a tiempo, pero entonces nos queda después del llanto quizá...serenamente... aprender. Gracias.